Es muy difícil que alguien que no ame a la naturaleza y la honre pueda ser un buen apicultor, es más, es muy probable que ni siquiera se interese en esos bichos, tal vez tenga colmenas y coseche miel porque no sabe hacer otra cosa, o porque de chico se crió entre las colmenas ayudando a su padre o vaya a saber por que otra razón tiene colmenas y las sigue esquilmando para su provecho cada vez menos satisfactorio.

El apicultor debe comprender los procesos fisiológicos, que hacen al equilibrio de la “colonia de abejas” como un organismo viviente con temperatura y humedad estables, con capacidad de curar las heridas que se producen en su interior, con capacidad para rechazar o adaptarse a los patógenos y parásitos que asechan para compartir el hábitat.

El apicultor debe comprender que una “colonia de abejas” después de millones de años de permanencia o subsistencia en la naturaleza es un “individuo” capaz de sortear solo la mayor parte de los obstáculos que el medio ambiente, incluido su principal depredador -el hombre-; les depara.

Es muy difícil o improbable conseguir que una planta de lechuga prospere sola sin la intervención del hombre sembrando su semilla, regando la plantita, fertilizando, eliminando las plantas que le hacen competencia, etc. Es también poco probable que cualquier especie criada para beneficio del hombre subsista sola sin los cuidados de nadie, sin enfermarse o tener la capacidad de curarse sola, o al menos, tolerarla dentro de límites razonables para ser útil al provecho del hombre.

 

La “colonia de abejas” es el “individuo” capaz de sortear solo todos los obstáculos y producir miel, propóleos, cera, sin la intervención del hombre en lo mas mínimo, y lo vienen haciendo desde antes del inicio de la vida del ser humano en el planeta.

El apicultor no necesita utilizar técnicas sofisticadas y costosas para producir ya que las abejas lo hacen solas, con agregar espacio donde colocar la miel y los otros productos es suficiente en la mayoría de los casos, pero el emprendedor quiere mas, y mas y para eso comienza a aplicar técnicas cada vez mas complejas que al final consiguen en cierto modo, bajar esa alta capacidad de sobrevivir y producir solas que tienen las “colonias de abejas” sin la intervención del Homo sapiens.

Para criar “colonias de abejas” no es necesario comprar la semilla, no es necesario comprar grandes campos, ni maquinarias sofisticadas. Para iniciarse se necesita tener vocación y ganas de comprender la vida de las abejas como partes de un “individuo”; “La colonia de abejas”. Este individuo (núcleo) se vende en los criaderos, se los puede comprar a los apicultores mas avanzados o si no puede o no quiere, las puede conseguir gratis de la generosa madre naturaleza.

Si no tiene colmenas modernas desarmables de cuadros móviles, lo mismo puede ser apicultor, igualmente puede criar abejas. Si con una simple caja de cartón vacía los alumnos del Instituto Agrotécnico San José Obrero de San Justo, Entre Ríos, pudieron obtener de la naturaleza muchos enjambres de abejas, con cajones económicos de madera impregnados de propóleos y cera seguramente se podrá igual y el costo es nulo.

Solo se requiere de vocación de ser apicultor y de comprender la vida de las “colonias de abejas”.

Si tiene la posibilidad de hacerse de algunas colmenas desarmables de cuadros móviles y de otros tantos nucleros o como lo hacían los alumnos del Instituto, cajas de cartón y cuadros labrados usados con mucho olor a propóleos y cera, ya puede iniciarse en la apasionante actividad de criar “colonias de abejas” en busca de ser un apicultor.

Deseo dar a conocer las ventajas que brinda la apicultura como una actividad económica y comentar algunas de las fortalezas que tiene la actividad comparada con otras del mismo género para que tenga sentido, ya que si tiene que optar por invertir su dinero en la cría de abejas o en comprar acciones de alguna empresa, diría que opte por hacer cualquier cosa menos apicultura, porque para ser apicultor debe tener vocación, los apicultores decimos que es una pasión y no un mero negocio.

Es muy probable que si se quiere dedicar a la apicultura haya pensado en dedicarse a otras actividades agropecuarias o tal vez le guste el campo como corrientemente se dice, y si le gusta alguna actividad agropecuaria y ve a la apicultura como una opción, yo voy a tratar de enumerar las ventajas comparativas que la apicultura como actividad tiene, y las ventajas comparativas que sus productos tienen, con respecto a los demás:

1. No necesita ser un experto ya que la colonia de abejas sabe lo que debe hacer para producir miel, cera y propóleos. Si no entiende mucho, deje a las abejas hacer lo que usted no sepa.

2. No necesita de grandes inversiones.

3. Para comenzar puede cazar enjambres en la época de enjambrazón y así hacerse de “colonias de abejas” que con el tiempo puede mejorarlas, cambiándoles sus reinas o simplemente reproduciendo las mejores del grupo que seguramente serán buenas productoras y muy resistentes a las enfermedades. Una colonia de abejas que enjambró es porque creció tanto que no cabe en el espacio que dispone y es lógico suponer que una colonia fuerte no tiene enfermedades.

4. Si seleccionó las colmenas resistentes a las enfermedades es muy probable que ni siquiera necesite tratar las colmenas con fármacos.

5. No necesita tener campo.

6. No necesita sembrar flores.

7. No necesita alimentarlas.

8. Necesita muy poco cuidado, en el peor de los casos, es suficiente con esperar que se llenen las alzas de miel y cosechar.

9. Si no puede cosechar esta semana cosechará la otra y si por falta de tiempo no puede, o no le conviene cosechar esta temporada, con agregar alzas vacías y esperar hasta la próxima es suficiente, la miel dentro de la colmena se conserva a la perfección y si en invierno se azucara, para la primavera- verano ya está licuada otra vez.

10. Si no dispone de mas material y no puede colocar mas alzas y por razones particulares no puede visitar el colmenar por un tiempo largo, pierde de cosechar miel, pero gana en calidad de sus “colonias de abejas”, ya que estas al enjambrar simultáneamente cambian sus reinas y es sabido por todos que una reina nueva, imprime un mayor rendimiento productivo y sanitario a la “colonia de abejas”.

11. Si consiguió cosechar y no puede o no quiere vender, espere al próximo año o al siguiente, ya que la miel una vez cosechada y bien acondicionada aguanta varios años sin perder su calidad.

12. Puede vender la miel en tambores de exportación o fraccionarla para el mercado interno.

13. Puede elaborar su propio barniz ecológico con productos de la “colonia de abejas” para proteger a las colmenas de las inclemencias del tiempo.

14. Puede producir sus propios materiales ya que son de una confección muy simple.

15. Puede producir sus propios núcleos (semilla) y cambiar sus reinas o ampliar su apiario y por que no, vender el excedente a otros apicultores.

16. Puede elaborar su propia cera estampada o permutar la cera de opérculos de la cosecha por cera estampada a las fábricas.

17. No requiere de grandes galpones ya que puede conservar el material sobre las colmenas.

18. Colocando las colmenas en lugares de pastoreo, en el suelo sobre una pequeña tarima, no necesita utilizar herbicidas o cortadoras de césped para mantener limpio y ventilado el predio, ya que las vacas, caballos, ovejas y otros animales de granja, se encargarán de mantenérselo cortito hasta muy cerca de la piquera.

19. Hay métodos de manejo de las “colonias de abejas” que son muy prácticos naturales y simples que permiten producir altos volúmenes de miel y otros productos a un costo muy bajo.

20. Puede cosechar mas o menos, pero es muy difícil que no produzca nada, por malo que venga el año.

21. Casi todos los insumos y materiales utilizados pasan a ser parte del capital que se incrementa solo y sin cosechar. Un cuadro con cera estampada vale la mitad de lo que vale uno labrado. Si usted no puede o no quiere continuar con la actividad, todo lo que utiliza para la apicultura tiene valor de reventa.

22. No se requieren de costosas herramientas, puede criar colonia de abejas con una pinza universal y el ahumador.

23. Es una actividad que se presta como ninguna al asociativismo, el 90% de lo producido en el país se exporta, por lo tanto no hay competencia entre apicultores por conseguir mercados, es más, cuanto mas miel se produzca, mejores precios se obtienen.

24. Si bien es cierto que para ejercer el apasionante oficio de ser un apicultor debe soportar estoicamente las picaduras de las abejas, también es cierto que si no fuera así, cualquiera podría cosechar sus productos y en especial el dueño de lo ajeno; el de dos patas.

25. Es una actividad sana, placentera, relajante y cuando lo pica una abeja, piense que su veneno ayuda a curar infinidad de enfermedades, se conocen muy pocos apicultores que hayan muerto de cáncer.

26. No sufre el estrés casi inevitable que producen al productor en otras actividades agropecuarias, las contingencias climáticas, sanitarias, cronológicas y de mercado.

El hecho que enumere una serie de ventajas que tiene la apicultura para sortear situaciones críticas límites, no significa que sugiera un manejo extremadamente simple en una explotación apícola que se precie de empresaria práctica, productiva y rentable; simplemente expongo todas las ventajas comparativas que tiene una explotación apícola con relación a otras producciones agropecuarias.

Mientras un tambero no puede dejar de ordeñar dos veces al día a sus vacas, el apicultor casi que puede elegir cuando cosechar, además, la leche si no se comercializa inmediatamente se hecha a perder y a la miel la puede guardar en los panales cuidada por las abejas o cosecharla y mantenerla en tambores bien acondicionada, dentro de límites razonables de calidad, durante mas de un año.

Esto no significa que reniegue de las demás actividades agropecuarias, simplemente que soy apicultor y también lo fue mi padre y ambos abrazamos la profesión con amor a la naturaleza y admiración y respeto por la vida de las abejas.